El vaquilla
| El Vaquilla: cosas suyas | |
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Delincuencia de mis idolos Torete y Vaquilla
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Sindicación| El Vaquilla: cosas suyas | |
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" Recuerdo que una vez juré que mientras me quedara un soplo de aliento seguiría luchando, y lo voy a cumplir"
J.J. MORENO CUENCA.
Murió sin pena ni gloria. La muerte lo abrazó sin ruido, sin estruendo. Aquel niño nacido en el barrio de Vallbona (Barcelona) no fue elegido para vivir dignamente sino para luchar agriamente.
De chico, en vez de jugar, fue instruido en el oficio de "buscarse la vida". Su familia pertenecía al gremio y su tío, con el que pasó a vivir al ser separado de su madre, lo adiestró en el arte de vigilar, "dar el agua", mientras se apropiaba de lo ajeno.
Asistió a la escuela en alguna ocasión, pero las aulas no parecían de su agrado y sus inadaptadas conductas propiciaron su expulsión. Más adelante buscaría afanosamente en los libros lo que la existencia le negó.
A los nueve años ingresó por vez primera en un reformatorio, cárcel de menores, donde comprobó que aquellos que hablaban en nombre de Dios molían a palos a los niños y hasta realizaban prácticas homosexuales con ellos. A fin de cuentas eran las víctimas que nadie iba a defender, sus familias, si es que las tenían, estaban ocupadas en otros menesteres más mundanos y no precisamente en conocer lo que estaba ocurriendo a sus niños.
Juan José decidió que aquello no era para él y un buen día escapó de aquel infierno incapaz de reformar nada.
A los 17 años comenzaron los robos en serio, atracos a bancos. La suerte estaba echada.
Sus primeros seis años de prisión se fueron realimentando constantemente dando lugar a toda una vida de condena. Entre reformatorios, robos, drogas y rejas se le fue la vida.
Fátima Molina, su abogada, le aconsejó estudiar y escribir sus memorias; sin duda dos objetivos trascendentales para soportar la prisión y los abusos que con él se cometieron. Las autolesiones, las huelgas de hambre y los motines en la cárcel, para reivindicar un trato digno, fueron conductas frecuentes protagonizadas por Juan José. De nada o de poco sirvieron, si acaso para incrementar los años de condena y para justificar los duros castigos que se le aplicaron.
Vivió, también, su momento de gloria, un momento que, quizá, no supo aprovechar. En la década de los ochenta su biografía de infancia y adolescencia vio la luz y rodó una película bajo la dirección de Juan Antonio de La Loma.
En el año 1.994, tras doce años en las entrañas del infierno, la puerta de la prisión se abrió para que Juan José pudiera disfrutar de tres días de libertad. El sueño, tantas veces acariciado, apenas susurrado, se hizo realidad.
Los permisos se sucedieron, pero el hombre largamente encadenado no supo liberarse de sus demonios y su mente rescató de las ventanas de la memoria el recuerdo de las únicas habilidades adquiridas fuera de la prisión: el arte de robar.
Así fue como el sueño se desvaneció y la posibilidad de nuevos permisos quedó truncada.
Tras su muerte escuché voces que decían: "Fue carne de cañón". Sentí rabia e impotencia porque quienes así opinan lo hacen desde el desconocimiento, desde la ignorancia, desde una postura crítica con la conducta de los demás y tolerante con su propia mediocridad.
Otras son las cuestiones que me interesan: ¿Por qué a un violador se le aísla, en prisión, para que otros internos no tomen la justicia por su mano y a Juan José Moreno le introducían en la celda internos que le despreciaban para que dieran rienda suelta a su odio?, ¿dónde están los defensores de los derechos humanos cuando ocurren estas cosas?, ¿asistió J. A. de la Loma a ofrecerle el último adiós?
"Hasta la Libertad" está en mi estantería, me ha enriquecido como profesional y como persona. A través de sus páginas he tenido ocasión de experimentar mil y un sentimientos y de extraer múltiples enseñanzas de quien busca en los grandes autores la respuesta a grandes y pequeñas dificultades.
El discurrir del tiempo y la muerte han puesto punto final a la leyenda de "El Vaquilla", pero a través de su pensamiento he aprendido un sinfín de cosas.
JAVIER VALENZUELA, - Madrid - 14/01/1986
La quinta fuga de Julián Ugal fue la definitiva y se produjo hacia las 3.30 horas de la madrugada de ayer. A esa hora los dos policías nacionales apostados en la puerta de la habitación 6.122 del Hospital Provincial de Madrid escucharon gritos de espanto. Los agentes irrumpieron en el cuarto y vieron que uno de los dos reclusos allí ingresados era el que chillaba. El otro había desaparecido, aunque no era difícil seguir su pista: la ventana estaba abierta de par en par, y atada a una pata de la cama había una cuerda de nailon que colgaba a lo largo de la fachada.Los policías vieron un cuerpo tendido en el pavimento. Era el de Julián Ugal Cuenca, que años atrás, en una celda de la cárcel Modelo de Barcelona, había proclamado: "No pienso morirme aquí, pienso salir a la calle caiga quien caiga".
La cuerda, de unos 16 metros de largo, estaba intacta, así que no se sabe por qué Julián se precipitó al vacío. Tal vez resbaló o tal vez a causa de su lesión del corazón sufrió un desvanecimiento. Julián era un enfermo cardiaco. El pasado 9 de octubre había sido ingresado por esa razón en el Hospital Penitenciario de Carabanchel, procedente de la prisión zaragozana de Daroca, donde cumplía condena de 30 años por homicidio. Pero según el Ministerio de Justicia se negaba a hacerse ningún tipo de prueba médica. Él mismo dijo que después de Navidad no opondría resistencia a las exploraciones. El 9 de enero fue trasladado al Hospital Provincial para hacerle un cateterismo.
Julián tenía una biografía semejante a la de su hermanastro Juan José Moreno Cuenca, el Vaquilla. De pequeño formó parte de una pandilla dedicada a pillerías múltiples en los barrios barceloneses de la Mina y Poble Nou. Fue detenido por primera vez a los 19 años, acusado de siete atracos a cajas de ahorro.Su nombre también fue unido al de su hermanastro por la destacada participación de ambos en las primeras protestas de reclusos de la Modelo barcelonesa y en la formación y desarrollo de la Copel. Julián hizo huelgas de hambre, se abrió las venas y en una ocasión, cuando alguien le recriminó una supuesta cobardía, se seccionó el pene.
También empezó a ganarse fama de fuguista. El escenario de su primera evasión fue el Hospital Clínico de Barcelona en una fecha que ninguna fuente supo ayer precisar. En junio de 1978 huyó de la cárcel Modelo a través de las alcantarillas. Ese verano mató por la espalda a un hombre, y cuando la policía le detuvo y le preguntó por aquel homicidio, contestó: "No supo respetar a mi mujer mientras yo estaba detenido".
Su tercera evasión se produjo en enero de 1979, en Sevilla, al ser conducido en un furgón de la Guardia Civil al penal del Puerto de Santa María. Julián abrió un agujero en el suelo del vehículo y se escapó con otros tres presos. Poco después fue detenido en Terrassa, tras un tiroteo con la Guardia Civil.
Una vez más regresó a la Modelo, pero en mayo de 1982, cuando el furgón que lo llevaba al Puerto de Santa María entraba en esa localidad, Julián repitió el truco del agujero en el suelo y desapareció. Se trasladó a Perpiñán, donde contactó con delincuentes húngaros y donde fue herido de bala a comienzos de 1983, en un enfrentamiento con una banda rival. Detenido por la policía francesa, ingresó en un hospital penitenciario de Burdeos. Luego vino la extradición a España y no volvió a saberse nada de Julián Ugal Cuenca hasta ayer, día de su muerte.
| Un año de la muerte del" Vaquilla" | |
| per Ú&. | 16 des 2004 12:17:30 |
| Recordando... | |
| El Vaquilla', aceptó en abril de 2000 su enésima y última condena por trece delitos que cometió durante los cinco días que permaneció fugado en julio de 1999. Con 42 años, murió el 19 de diciembre de 2003 víctima de una cirrosis en el hospital Penitenciario de Badalona. Nacido el 19 de noviembre de 1961 en Barcelona, Moreno Cuenca, de etnia gitana, era hijo de Rosa Cuenca, habitual de las prisiones de mujeres (murió en una de ellas) y de un cantaor con el que su madre tuvo un encuentro furtivo, según cuentan las biografías ... Su padrastro, que le dió el apellido, falleció a consecuencia de un ataque al corazón cuando huía de la policía después de haber robado en una fábrica. La actividad" delictiva "de Moreno Cuenca comenzó en el popular barrio de La Mina cuando contaba once años. A principios de los setenta ya robaba coches que conducía sentado sobre un cojín porque no llegaba a los pedales. Pasó de reformatorio en reformatorio fugándose de todos ellos hasta que con 16 años ingresó por primera vez en La Modelo de Barcelona. Adicto a la heroína, tardaba poco en volver a delinquir durante los breves espacios de tiempo que no pasaba en prisión. En abril de 1984 protagonizó un espectacular motín en La Modelo. Una de sus fugas con persecución incluida y captura acabó recogida por las cámaras de la televisión autonómica catalana. 'El Vaquilla' era esposado en el suelo herido de bala. Mucho después, en 1999, tras su última fuga al acudir a la autoescuela con un permiso, llegó a cometer trece "delitos" en los cinco días que estuvo libre. 'Perro callejero' La "mala" fama de El Vaquilla se extendió cuando el cineasta José Antonio de la Loma se fijó en él para dar argumento a 'Perros Callejeros'. Incapaz de interpretarse a sí mismo frente a las cámaras fue su "compañero' Angel Fernández Franco, 'El Trompetilla', quien interpretó a 'El Torete', nombre con el que De la Loma decidió llamar al personaje que recreaba la vida de Moreno Cuenca. 'Yo, El Vaquilla' o 'Los últimos golpes de El Torete' fueron filmadas como secuelas de aquella. La impronta cinematográfica de El Vaquilla se trasladó a la música, cuando grupos de la rumba madrileña de los ochenta le hicieron protagonista de sus composiciones. Los Chichos le describieron como una suerte de Robin Hood que repartía a los pobres el dinero que robaba en una de sus canciones, mientras que Los Chunguitos le dedicaron una de sus más famosas composiciones, 'Perros Callejeros'. Sus tres hermanos murieron trágicamente. Antonio en un tiroteo con la guardia urbana de Girona tras atracar una joyería; Julián al intentar escapar por la ventana del hospital donde era custodiado; y Miguel, el preferido de Juan José, al estrellarse el coche que conducía escapando de la policía. Las andanzas de Moreno Cuenca fueron recogidas en 'El Vaquilla. Hasta la libertad' (Ediciones B) donde se plasman 20 años de memorias carcelarias, en un relato que repasaba su vida entre rejas y denunciaba el sistema penitenciario. En los meses anteriores a su última fuga, 'El Vaquilla' asistía acursillos de informática para que los servicios sociales de la Diputación de Barcelona le encontraran un trabajo. La Dirección General de Servicios Penitenciarios y Rehabilitación de la Generalitat no lo habían conseguido y "derivaron el caso" a la Diputación. Su libertad estaba fijada para el 3 de febrero de 2007. |
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BLANCA CIA - Barcelona - 12/03/1986
La Sección Segunda de lo Penal ha de la Audiencia de Barcelona ha absuelto a Juan Moreno Cuenca, el Vaquilla, del delito de incendio por el que fue juzgado el viernes pasado. El tribunal ha entendido que los hechos imputados al aciasado no son constitutivos del citado delito porque no ha quedado probada su autoría. El ministerio fiscal solicitó en sus conclusiones la pena de 16 años de prisión, al estimar que Juan Moreno Cuenca prendió fuego deliberadamente a la celda de la enfermería de la Modelo para evitar ser cacheado por los funcionarios.El tribunal ha dictado sentencia absolutoria al enterider que el hecho de que Juan Moreno Cuenca fuese la única persona que se hallaba en la celda siniestrada no era razón suficiente para imputarle el incendio. La sentencia añade además que tal acción hubiese supuesto un riesgo para su propia vida. En la vista oral declararon vanos funcionarios y uno de ellos afirmó que había visto que el Vaquilla tenía un encendedor y una caja de cerillas. Sin embargo, Juan Moreno Cuenca manifestó en el juicio que este funcionario mantenía esos argumentos porque le había denunciado por rnalos tratos. El dictamen señala que ante la inexistencia de un dictamen pericial sobre las causas del fulego, el tribunal no dispone de "suficientes datos y elementos de juicio para dictar condena penal".
La absolución de Juan Moreno Cuenca se ha dictado, mediante la aplicación del principio de presunción de inocencia, arriparado en el artículo 24 de la Constitución. La defensa ha considerado muy significativa la sentencia dictada por esta sala de la Audiencia porque es la primera vez que Juan Moreno Cuenca es absuelto de las acusaciones imputadas.
El Vaquilla fue condenado el año pasado a 14 años de prisión por su participación en el motín producido en la cárcel Modelo de Barcelona en abril de 1984. Moreno Cuenca tiene aún pendientes dos causas distintas, la fuga de la cárcel de Lérida 2 y un motín en la prisión de Ciudad Real. Por la fuga que protagonizó junto con otros reclusos de la prisióri de Lérida 2, en diciembre de 1984, volverá a ser juzgado, en breve plazo, en la Audiencia de esa ciudad.
BARCELONA.- Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, ha vuelto a fugarse de prisión cuando la libertad estaba de nuevo a su alcance. Febrero del 2001 era la fecha para salir definitivamente de la cárcel. Su huida se produjo el jueves pasado, pero no fue hasta ayer cuando el Departamento de Justicia de la Generalitat dio a conocer la noticia.
El que fuera el delincuente juvenil más famoso de la década de los 70, inspirador de películas y modelo para ladronzuelos de barrio, es otra vez un hombre perseguido. Su última fuga pone en entredicho el sistema de rehabilitación diseñado por la Generalitat, que ha tenido en Moreno Cuenca a uno de sus modelos.
El Vaquilla aprovechó esta vez un permiso del que venía gozando para asistir a las clases para la obtención del carné de conducir. La falta de este documento no le impidió nunca utilizar automóviles cuando era todavía un niño y apenas llegaba a los pedales. Los coches formaban parte de su mundo.
La tarde del pasado 22 de julio no regresó a la cárcel de Quatre Camins donde cumplía su condena. Moreno Cuenca había sido clasificado como interno de segundo grado desde el mes de mayo del pasado año, lo que le daba opción a gozar de permisos ordinarios y extraordinarios. Estaba ingresado en el Departamento de Atención Especializada, una unidad con únicamente 35 plazas para presos toxicómanos.
El Departamento de Justicia aseguró ayer que durante el tiempo en que Juan José Moreno Cuenca había seguido esta asistencia especial «había hecho una muy buena evolución e iba consiguiendo los diversos objetivos previstos en su programa».
En una nota oficial, Justicia pone como ejemplo de esta aparente rehabilitación que El Vaquilla obtuvo el primer permiso de tres días en diciembre de 1998, concedido por el juez de vigilancia penitenciaria, y que «cumplió con toda corrección».
Sin embargo, fuentes penitenciarias señalaron ayer a EL MUNDO que Moreno Cuenca estaba saliendo de la cárcel a diario desde hacía mucho tiempo, y lo hacía gracias a permisos especiales que la Dirección General de Servicios Penitenciarios de la Generalitat puede otorgar discrecionalmente, al amparo del Reglamento Penitenciario.
Según estas fuentes, El Vaquilla salía sobre las 8.00 horas del centro y tenía fijada la hora de regreso a la penitenciaria a las 19.00 horas. Al menos en 10 ocasiones, los funcionarios debieron dar parte de él por diversos retrasos a la hora de entrada. «Tales partes, que eran remitidos a la Junta de Tratamiento, jamás provocaron medidas disciplinarias de ningún tipo», apuntaron estas fuentes.
El sindicato Catac-Prisiones denunció ayer la situación de privilegio de que gozaría el hombre que a los 13 años ya dirigía su propia banda desde su barrio natal de Torre Baró en Barcelona. «Son favores discriminatorios con respecto al resto de internos. Nos gustaría que a los 6.000 presos de Cataluña se les dieran las mismas oportunidades que a Moreno Cuenca», señalan fuentes de Catac.
La vida de El Vaquilla no ha sido siempre como la que ahora gozaba. En el pasado había liderado protestas en el interior de los centros y había protagonizado otras fugas. La más reciente se remonta a octubre de 1994, cuando huyó de un tren en el que era trasladado desde Barcelona a la prisión de Figueres. En aquella ocasión, Moreno Cuenca se entregó 22 horas después de su marcha.
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03/09/2011 @ 18:04:09
por zamora
El Torete no se libro de ...
30/07/2011 @ 19:22:16
por
hola aver si ponen fotos eso ...
06/07/2011 @ 15:44:25
por torete13
hola aver si ponen fotos eso ...
06/07/2011 @ 15:44:20
por torete13
Hola, Soy Alberto Martínez López, creador ...
17/04/2011 @ 10:05:48
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