La mejor foto de todo internet de perros callejeros

viva la delincuencia de los 70.
Sindicación| Nacido en los 60 en un barrio marginal de Barcelona, su vida delictiva inspiró varias películas |
| ENRIQUE FIGUEREDO Con la muerte de Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, desaparece uno de los últimos supervivientes y el más famoso de toda una saga de delincuentes crecidos en los suburbios de las principales capitales de la España de la década de los 70. Muchos acabaron convertidos en leyenda, sobre todo una vez muertos, que es cuando las biografías se convierten en leyendas. El clan delictivo de los Cuenca se ha acabado, del mismo modo que una cirrosis hepática ha acabado con la vida del más revoltoso y famoso pandillero urbano de la historia española. Moreno Cuenca era un niño de barrio, con orgullo de serlo. Desde su infancia, como todos los de su generación, conoció sólo los pequeños espacios que se abrían entre bloque y bloque de los edificios colmena. Nació en 1961 en el barrio barcelonés de Torre Baró, una zona, entonces, alejada de todo, con servicios precarios y de crecimiento desordenado al calor del salvaje desarrollismos de los 60. Allí creció de la peor manera. El Estado no vigilaba si aquellos críos que vivían en la calle iban o no a clase y sus padres, a menudo vinculados al delito, tampoco. Había que buscarse la vida. Moreno Cuenca se quedaría sin padre, primero, y luego sin padrastro. Un tío suyo le enseñó las primeras tretas para robar bolsos cuando era todavía un niño de 11 años muy despierto al que el flequillo moreno y largo le tapaba a menudo la cara, dándole ya un aire rebelde que le acompañaría durante toda su vida. Sólo dos años más tarde, creó su propia banda. El Vaquilla tenía 13 años. Cuando eso ocurrió, en 1974, el dictador Francisco Franco no había muerto todavía. La policía estaba lejos de conocer, y mucho menos seguir, métodos democráticos o de respeto a los derechos civiles. Empezaron las correrías entre policías y los raterillos liderados por el jovencísimo Juan José en el barrio de La Mina. Era un as del volante. Despistaba a sus perseguidores policiales conduciendo coches robados a cuyos pedales llegaba gracias a cojines o zancos. Se convirtió en un desafío ver quien era el policía capaz de dar caza al Vaquilla. En una de sus correrías una mujer murió atropellada cuando intentaba robarle el bolso. Finalmente, y después de pasar por reformatorios en los que los derechos de los menores eran habitualmente ignorados, llegó su primera entrada en prisión. Pasó privado de libertad casi 30 de los sus 42 años. Tenía 16 cuando pisó por primera vez la cárcel Modelo de Barcelona. El peor de sus enemigos estaba a punto de entrar en su vida y en la de los suyos: la heroína. Eso hizo que todo cambiara. Los miembros de las bandas juveniles se hicieron más egoístas, la camaradería se veía resentida por la necesidad del chute. Moreno Cuenca participó en uno de los motines más espectaculares que se vivieron en la prisión Modelo en 1984. Era un presidio terriblemente masificado hasta haberse convertido en ingobernable y con clanes criminales campando a sus anchas. La mayoría de la población reclusa era heroinómana, como El Vaquilla. Moreno Cuenca ya era por entonces un personaje muy conocido.Inspiradas en su vida, José Antonio de la Loma rodó en 1977 Perros callejeros; luego vinieron Los últimos golpes de El Torete (1980) y Yo, El Vaquilla (1985), dentro de un género, el de películas sobre la delincuencia y la droga, que frecuentaron con notable éxito un puñado de directores en los primeros 80. El Vaquilla actuó en alguna de ellas. Esa popularidad fue aprovechada por los amotinados para elegirle como portavoz. El Vaquilla apareció en los medios de comunicación pidiendo condiciones de vida digna y heroína para los internos. Al poco, protagonizó la más famosa de sus fugas. Empezaba a convertirse en esclavo de su personaje. Durante una persecución por el centro de Barcelona, la policía lo detuvo junto a otros fugados. Fue después de ese tiroteo cuando empezó a acumular largas condenas. Antológicas rumbas de grupos como Los Chichos o Los Chunguitos evocaban por entonces la tristeza y desolación de la vida carcelaria, lo que hacía que sus temas resonaran por las galerías de todos los penales de España. Juan José Moreno Cuenca se convirtió en protogonista de algunas de ellas. A finales de 1987 empezó un tratamiento de rehabilitación que, con altibajos, no llegó nunca a concluir. Uno de sus mejores periodos lo vivió cuando se casó con Isabel Fayas. Pero todo se truncó en 1996. Cerca de conseguir la libertad, se fugó durante un traslado, después de habese convertido en un ejemplo de reinserción mimado por la Administración catalana. Más condena. Y de nuevo en 1999, otra fuga aprovechando un permiso, menuda paradoja, para presentarse al examen del carné de conducir. El Vaquilla no iba a conseguir la libertad hasta febrero de 2007. Ahora estaba en libertad condicional por su estado terminal: sufría hepatitis, anemia, cirrosis hepática, insuficiencia renal y, además, portaba anticuerpos del sida. En 2001 publicó sus memorias, tituladas El Vaquilla. Hasta la libertad. El Julián, El Antonet, El Carica, El Pote, El Zambomba, La Isabel, El Vaquilla. Todos se han ido. Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, nació el 19 de noviembre de 1961en Barcelona y falleció ayer en el Hospital Penitenciario de Tarrasa (Barcelona). |
| El empleado del aparcamiento se agarró a la ventanilla del coche y fue arrastrado más de 200 metros | ||
| «El Vaquilla» trunca su reinserción tras robar un coche de un parking y atropellar al vigilante | ||
| Se encontraba desde hace diez días en la sección abierta de la Modelo | ||
MONTSE MARTINEZ
BARCELONA.- «El Vaquilla» truncó ayer su reinserción. Recién estrenado el régimen de tercer grado, Juan José Moreno Cuenca fue detenido ayer por robar un coche de un parking. Pero lejos de tratarse de un robo convencional, el delincuente protagonizó una espectacular escena en pleno centro de Barcelona. Antes de chocar contra un árbol, circuló más de 200 metros con el vehículo robado arrastrando al empleado del parking, que se había agarrado al volante desde el exterior del coche. «El Vaquilla» no puede romper el círculo y continúa siendo una víctima de un sistema que primero lo encerró y posteriormente lo convirtió en el ejemplo por excelencia de la reinserción, con indulto del Gobierno incluido. Se desoyeron los informes internos de la prisión barcelonesa de Can Brians que recomedaban no conceder el régimen abierto. Volverá a la prisión en régimen ordinario. El delincuente, que desde el pasdo mes de enero gozaba de régimen abierto en la cárcel de Girona, hacía diez días que había sido trasladado a la sección abierta de la Modelo para someterse a un tratamiento de desintoxicación. Faltaban pocos minutos para la una del mediodía cuando «el Vaquilla» entró en el parking situado en el número 191 de la calle Villarroel de la Ciudad Condal, justo enfrente de la entrada principal del Hospital Clínico. Se montó en un vehículo de color blanco con matrícula de Girona que tenía las llaves puestas y se dispuso a abandonar el aparcamiento. Fue en este momento cuando Alvaro, el empleado que se encontraba en ese momento a cargo del parking, se cercioró de que el ocupante del vehículo no era su dueño. PELEA EN MARCHA.- Cuando el coche llegó a la altura de la garita donde se efectúan los cobros, el empleado le dijo que le mostrara el ticket. El delincuente afirmó que el resguardo lo tenía la mujer que lo estaba esperando fuera. Cuando todavía no había acabado la explicación, aceleró bruscamente para enfilar la rampa de salida. Pero el empleado del parking, que ya había intuido que lo que pretendía el ocupante del vehículo era robar el coche, tuvo tiempo para agarrarse a la ventanilla delantera para evitarlo. El forcejeo entre «el Vaquilla» y el empleado del parking se produjo con el vehículo en marcha. En principio, el responsable del aparcamiento se cogió a la ventanilla delantera y, posteriormente, se agarró al volante para intentar evitar la huida. «El Vaquilla» salió del parking y circuló Villarroel abajo más de 200 metros esquivando los vehículos que encontraba a su paso. Acabó estrellándose contra un árbol a la altura del número 173 de Villarroel. Los gritos del empleado del aparcamiento, agarrado al volante desde el exterior, alertaron a los transeúntes de la zona, muy transitada habitualmente. Cuando el coche se estrelló, un grupo de personas se concentraron alrededor del vehículo e impidieron que el delincuente huyera. Poco después llegó la patrulla de la Guardia Urbana que efectuó la detención. A pesar de la peligrosidad de la acción, nadie sufrió lesiones graves. El empleado del aparcamiento fue atendido por rotura de clavícula pero a última hora de ayer ya se encontraba en su domicilio. «El Vaquilla» prestó ayer declaración en la comisaría de Policía y en los próximos días pasará a disposición del juez. Elisa tiene un puesto de caramelos en la esquina de las calles Villarroel y Rosellón. Ayer explicó cómo «el Vaquilla», acompañado de una mujer, le pidió cambio para llamar por teléfono desde una cabina situada justo al lado del puesto de caramelos. AMPLIO HISTORIAL DELICTIVO.- Varios robos, tenencia ilícita de armas, detenciones ilegales...«El Vaquilla» acumuló tantas causas que, por aplicación del artículo 70 del Código Penal (acumulación de condenas), cumplía 30 años de prisión. El pasado 22 de diciembre, el Consejo de Ministros le concedió un indulto parcial por el que se le rebajaba la pena a 20 años. Teniendo en cuenta dicho indulto, Juan José Moreno Cuenca, «El Vaquilla», ya había cumplido las tres cuartas partes de la condena y, por lo tanto, ya podía gozar de la libertad condicional. Antes de abordar el tercer grado, cumplía un programa de preparación y estaba a punto de empezar un tratamiento de desintoxicación para superar una toxicomanía que en ningún momento ha llegado a abandonar. Una nueva mujer en su vida Juan José Moreno Cuenca vive un romance con una mujer llamada Inés que comparte con él el tratamiento de desintoxicación que está realizando «el Vaquilla» en Barcelona, según Europa Press. La mujer que ayer acompañaba a Moreno Cuenca, cuando se produjo el siniestro del Volkswagen Golf, podría ser el nuevo amor de «el Vaquilla», aunque ninguna fuente ha podido confirmarlo. La acompañante de «el Vaquilla» en el momento de ser detenido responde a la descripción de una mujer de tez y abundante melena morena, de unos 30 o 35 años. Si bien en ningún momento permaneció detenida, fue con su compañero y los agentes de policía hasta la comisaría por voluntad propia. Expresó su deseo de acompañar a «el Vaquilla». No hay cargos contra ella porque no participó materialmente en el robo del vehículo. Juan José Moreno Cuenca, que en la actualidad está casado con Isabel Faya, cosa que consiguió después de una airada polémica con los servicios penintenciarios de la Generalitat, ha expresado su deseo de divorciarse. La intensidad de la nueva relación parece tan fuerte que «el Vaquilla» amenazó hace unas semanas con fugarse si no podía mantenerla. |
| 'El Vaquilla' |
| ENRIQUE FIGUEREDO Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, ha protagonizado en algo más de una semana una fuga de prisión, una serie de asaltos, una espectacular detención, un pequeño discurso ante la prensa y la vuelta a la cárcel. Es uno de los últimos representantes vivos de la delincuencia juvenil nacida de la crisis industrial de mediados de los años 70, que dejó sentir especialmente sus efectos en el extrarradio de las grandes ciudades del país. Una delincuencia pandillera y descarada que ya no existe. La irrupción salvaje de la heroína hizo que los miembros de las bandas se volvieran más egoistas y que se fuera perdiendo el espíritu de clan que presidió las actividades delictivas de estos grupos. El Vaquilla ha resucitado estos días en los medios de comunicación. Los mismos que, junto a las películas que inspiró o protagonizó, contribuyeron a convertirlo en una leyenda. Juan José Moreno Cuenca es, en cierto modo, esclavo de su propia historia. El mejor conductor de coches de su generación se enfrenta nuevamente a otra larga condena. Sabe que por los delitos cometidos durante su última fuga «vuelven los años de cárcel», como señaló el pasado jueves. El que tenía que ser un modelo de reinserción y rehabilitación, por el que Servicios Penitenciarios había apostado fuerte, vuelve a ser un preso ordinario. El sistema ha fracasado con él. Juan José Moreno Cuenca tiene 37 años. Ha pasado 18 de una penitenciaria a otra. La vida fuera de los muros se reduce a los días de infancia y adolescencia. Los hechos de los últimos días no cerrarán el debate de si fue El Vaquilla el que falló a la sociedad o de si la sociedad le condenó. |
| Tránsitos | ||
«El Vaquilla» vuelve a «casa»
Nadie se atreve a poner su nombre y apellidos delante de la lapidaria afirmación de que Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, no tiene remedio. Pero profesionales de la psiquiatría, la policía y la administración penitenciaria, a solas en sus despachos, lo tienen clarísimo: se siente mejor en la cárcel que fuera. Por eso, siempre que toca la libertad definitiva con la yema de los dedos, hace lo posible para volver a prisión. No cambiará. Qué empuja a un hombre que ha estado casi toda su vida en la cárcel a fugarse a 15 días de la libertad condicional, robar varios vehículos y asaltar establecimientos a punta de pistola. Es la pregunta de rigor después de la última aventura de El Vaquilla, todo un experto en escapar de la cárcel. Quizá la fuga más espectacular fue en 1994. Huyó cuando un tren lo trasladaba de Barcelona a Figueres. Uno de los policías que en la década de los 70 formaba parte de la brigada de Delincuencia Juvenil de Barcelona recuerda cómo El Vaquilla pedía limosna en la plaza de Cataluña enviado por su madre cuando no tenía ni 10 años. Sus tres hermanos tuvieron menos suerte. Todos han fallecido. Las balas de la policía acabaron con dos, y el otro murió al caer al vacío cuando intentaba descolgarse desde la enfermería del centro penitenciario. «Si no llegaba por la noche con 1.000 pesetas -en aquella época era una cantidad considerable-, su madre lo pegaba», explica este policía, que destaca la simpatía y el desparpajo de un delincuente que, sincerándose con sus captores, les reconocía haber descubierto que era más efectivo el tirón. Dinero fácil, en poco tiempo y sin bronca en casa. «Me consta que algunos agentes preferían pagarle las cervezas y tenerlo cerca porque, mientras estaba con ellos, no desaparecía ningún coche», explica el veterano policía. «Una de las cosas que más le gustaban era que los periódicos hablaran de él». El agente recuerda que cuando registraban su casa encontraban, acumulados en su habitación, todos los recortes de prensa que daban fe de sus fechorías. De tirar de bolsos a robar coches. Luego las tiendas, para seguir con algún que otro banco. El y su camarilla. Buenos coches para pasear a la novia de turno y vacilar. «Le gusta mucho el marisco y, cuando daba un buen palo, se iban a cenar y se hacían fotos en la mesa, llena de gambas», explica el agente. Poco después llegó la heroína, que nunca más ha dejado de acompañarle. Los atracos se volvieron tan necesarios como la dosis de cada día. El Vaquilla ya era mito, con películas incluidas. «De repente, desapareció», afirma el policía. Fue cuando, al alcanzar la mayoría de edad, le empezaron a llover encima todas las condenas de sus delitos de adolescente y entró en prisión. Se hizo hombre en la cárcel y todavía no ha salido. Lleva 18 años. El psiquiatra Leopoldo Ortega-Monasterio afirma que todos los intentos de reinserción han fracasado. La libertad parece inspirarle temor. «No duraría ni cuatro días en un trabajo porque no se sentiría realizado», afirma el especialista, «su principal papel en la sociedad pasa por desafiarla». En una ocasión, uno de sus abogados le gestionó una prueba como piloto profesional en un circuito de carreras. Duró un día. Al siguiente se marchó con la cartera de alguien. «Conducía como la canela», dice el policía, que reconoce que El Vaquilla era admirado en las comisarías por su magnífico dominio del volante, pese a que les hacía la vida imposible. De sobra es conocido el detalle de que, con poco más de 10 años, se colocaba ladrillos en los asientos de los vehículos que robaba para llegar a los pedales. Paradójicamente, ahora la administración penitenciaria, dependiente de la Generalitat, le había dado permiso para sacarse el carné de conducir. Fue a la autoescuela y no volvió. Sin embargo, todos esperaban noticias en breve. «En la cárcel se encuentracomo pez en el agua», dice Ortega-Monasterio, que apunta la idea de que, para El Vaquilla la prisión no tiene el componente de aversión que tiene para las personas socialmente integradas. Allí encuentra un apoyo que no ha conocido fuera. «Quizá, consciente o inconscientemente, busque siempre el castigo que le permite volver», añade el psiquiatra. El Vaquilla, efectivamente, regresó el martes pasado a prisión, tras una semana de fuga. «Vuelven los años de cárcel para mí», dijo antes de ser conducido al furgón policial. |
21/12/2003
Gerona Unos 200 familiares y amigos de El Vaquilla se despidieron ayer del célebre delincuente en una misa que se celebró en la iglesia de Vila-Roja de Gerona. El féretro de Juan José Moreno Cuenca, que murió el viernes por una cirrosis provocada por el sida, fue llevado a hombros por sus familiares hasta el cementerio de Girona, a 500 metros de la iglesia. ANNA PUNSI
20/12/2003 MERCE CONESA
Juan José Moreno Cuenca, conocido como el Vaquilla , falleció ayer a los 42 años en el Hospital de Can Ruti de Badalona a causa de una cirrosis hepática fulminante provocada por el sida. Este histórico delincuente llevaba apenas una semana en libertad condicional, aunque según sus abogados tenía derecho al tercer grado y a la libertad condicional desde junio de 1999. Los responsables de prisiones y el juez de vigilancia penitenciaria se la dieron cuando ya sólo le quedaban ocho días de vida, cinco de ellos moribundo en un hospital.
Moreno Cuenca, antaño habitual de las páginas de sucesos por motines, autolesiones, fugas --siempre frustradas al poco tiempo-- y reincidencias, logró derribar el mito de el Vaquilla hace apenas cuatro años; el mismo tiempo que se cumple de su desaparición como protagonista o antagonista en los telediarios.
Su biografía anterior tiene todos los trazos de alguien a quien la vida le fue siempre de canto y que él relata de forma tan certera como espeluznante en su libro autobiográfico, Hasta la libertad , editado por Ediciones B en abril del 2001. Nació en la miseria, aunque siempre tuvo una amplia familia que le amparó. Pero su entorno se dedicaba a afanar y trajinar con lo ajeno.
A los 13 años entró como preso en la Modelo de Barcelona. Corría 1974 y la policía eludía sutilezas como que se trataba de un menor. Así, de una injusticia arrancó un historial delictivo mucho más largo por motines y algaradas que por delitos en la calle. Lo más grave que hizo fue atropellar durante una persecución policial a una mujer que falleció, por lo que cumplió condena.
EL VIRAJE A Juan José Moreno Cuenca le enterrará hoy en Girona su propia madre, que ya ha perdido cinco hijos, todos ellos en plena juventud.
En 1999, enterró al personaje el Vaquilla . Fue cuando se cruzó en su camino Elizabeth Ciarelli, una italiana que ha sido su compañera, su amia, su enfermera y la que ha estado siempre a su lado los últimos años.
En junio de 1999 tenía ya cumplidas las tres cuartas partes de todas sus condenas y, por tanto, derecho a acceder al tercer grado --la libertad definitiva no la obtendría hasta febrero del 2007--.
"los últimos golpes del torete wr
«LOS ÚLTIMOS GOLPES
DEL TORETE»
Española. Color. 1980.
Director: José Antonio de La
Loma.
Intérpretes: El Torete (Ángel
Fernández Franco), Bernard Seray,
Berta Singerman, Isabel
Mestres, Fernando Guillen y Simón
Andreu.
Cine Gran Vía.
No es la primera ni será ésta,
precisamente, la última ocasión
en que José Antonio de La Loma
vuelva a la carga con el tema de
la delincuencia. Merced a «Perros
callejeros» se convittió en
un defensor de los jóvenes delincuentes,
en el sentido de que su
mensaje era que debía reivindicarse
menos represión y más
comprensión humana hacia estos
sectores descolgados de la
dinámica ciudadana, a veces por
culpa del mal funcionamiento de
la propia sociedad. Y en eso estamos
todos de acuerdo...
Sin embargo si hasta cierto
punto el primer film de la serie
«Perros callejeros» es una película
que entre la producción del
autor puede destacarse, por lo
que se refiere a «Los últimos gol.
pes del Torete» se cae en una
reiteración y reincidencia que
consideramos que no es excesli
vamente digna de elogiar.
En todo caso y prescindiendo
de sus antecedentes el film tiene
puntos positivos y puntos negativos.
POf lo que se refiere a
los positivos, podemos hablar de
la acción. Cuando de L^ Loma
plantea algunas. escenas de su
película en un plano claramente
aventuresco y de acción se logra
que el espectador concentre toda
su atención en el film, se tra,
ta por supuesto de lo mejor de
la película.
Sin embargo, cuando se trata
de entrar en cuestiones moralizantes,
cuando se trata de convertir
la película en una
comedia con tonos incluso rosas
en algunos instantes, se tocan
los puntos más bajos de la misma.
Por otra parte los intentos
de denuncia no son excesivamen.
te afortunados. Sin embargo,
cuando adquiere las características
de uria película de acción,
está muy bien.
Hay incluso parodia radiofónica,
ya que a lo largo de la película
se establece un conflicto radiofónico
entre los locutores de
dos emisoras barcelonesas y que
pueden plasmarse perfectamente
en la realidad Se trata de enfrentaj.
a una locutora que pretende
devolver a los delincuen,
tes al camino del bien —^^parodia
de Encarníta Sánchez, de Radio
Miramar-J, con el locutor veterano
implacable crítico del mal
y de los delincuentes, defensor
del derecho del ciudadano a salir
tranquilamente por la calle .—parodia
del famoso periodista Enrique
Rubio.
Por lo que se refiere al argumento,
en líneas generales diríamos
que «El Torete» y el «Vaquilla
» coinciden —sí, coinciden,
como lo oyen— en un atraco a
un banco y en aquella situación
deciden montar una sociedad para
dedicarse al robo. A ellos se
une la novia del «Vaquilla», una
señorita de malas, intenciones,
que va loca por liarse al socio
de su novio. En definitiva, ya ven
de qué se trata. .
JORDIBOSCH
19/03/2010 @ 20:21:38
por Jen
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19/03/2010 @ 02:13:11
por louis vuitton
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19/03/2010 @ 02:12:17
por louis vuitton
Hola a quien lea esto, Antes de ...
17/03/2010 @ 11:08:27
por fuembuena
Hola gitano toretillo, oye mira te ...
16/03/2010 @ 18:21:01
por deseada25