Nani desaparesistes pero nunca te olvidaremos

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    El Nani

    19 Dic 2007 

    Nani


    ¿DÓNDE ESTÁ CORELLA, O LO QUE QUEDE DE ÉL?


    La desaparición de El Nani


    Por F. P. A.









    Cartel de la película MATAR AL NANI (1988), dirigida por R. Bodegas.

    Santiago Corella, nacido en Auñón (Guadalajara) el 12 de enero de 1954, hijo de Santos y Consuelo, era un delincuente suficientemente conocido en la Brigada Regional de la Policía Judicial de Madrid. Con anterioridad a su desaparición había sido detenido en tres ocasiones; una de ellas (el 12 de noviembre de 1981), por su relación con un atraco a una joyería de León. El botín –unos 40 kilos de oro– fue escondido por alguno de los tres asaltantes: Ezequiel Martínez, Javier Sánchez y Santiago Corella.




    En este asunto representó un papel clave el joyero santanderino Federico Venero, que supuestamente suministraba a Corella información para la comisión de atracos, actuaba como perista (comprador) de los objetos robados y era a la vez confidente de la Policía.


    Al salir de la cárcel, en agosto de 1983, Santiago Corella se dirige a Bilbao para recuperar el oro del citado atraco. No consigue su objetivo, pero se procura una escopeta repetidora –que no llega a utilizar, ya que la destroza cuando intenta convertirla en una recortada–  y una pistola del calibre 6.35, con la que se entrena en una finca que posee Venero en Santander.


    Aprovechando esta circunstancia, el joyero habla con Corella de la oportunidad de un atraco a la joyería Payber, situada en el número 3 de la madrileña calle de Tribulete. Con ese objetivo –hasta donde se sabe en el sumario instruido con relación a la desaparición de El Nani–, Corella se pone en contacto con un sudamericano, del que se ignora el nombre, y con Santiago Pitarch. Como a ninguno de los dos agrada la idea, El Nani decide no cometer el atraco.


    No obstante, el 31 de octubre dos hombres y una mujer, hasta hoy desconocidos, asaltan la mencionada joyería, matan de un tiro en el corazón al propietario, Pablo Perea Ballesteros, y se llevan joyas por valor de seis millones de pesetas. Los policías encargados del caso culpan al Nani y a su amigo Ángel Manzano; además, para refrendar sus acusaciones se traen desde Santander a Venero.


    Con los datos que proporciona éste, los inspectores enseñan cuatro fotografías al único testigo del atraco, el empleado de la joyería Juan Sánchez Gómez, a quien advirtieron con anterioridad de que entre ellas estaba la del autor. Juan Sánchez señaló la del Nani.


    El 12 de noviembre se procedía a la detención de Corella y de Manzano, así como de sus respectivas esposas, Soledad Montero y Concepción Martín.


    La primera discrepancia con el relato de los hechos que hace la Policía surge a propósito de la hora en que se produjeron las detenciones. Así, mientras aquélla sostuvo que tuvieron lugar a las 18.00 (Corella) y a las 18.15 (Manzano), tanto las hermanas como los vecinos del Nani dijeron que éste fue capturado entre las 13.00 y las 14.00. La diferencia serían cuatro horas de "interrogatorio". Por otra parte, los agentes declararon que Corella opuso resistencia, algo que niegan los vecinos de éste. Los agentes dijeron que también fue violenta la detención de Manzano, pero éste sostuvo lo contrario.


    Las hermanas del Nani (Inmaculada, Lourdes y Concepción) fueron detenidas en el transcurso de ese mismo día. Ingresaron en los calabozos a las 11.45, y la única diligencia que se les practicó fue una rueda de identificación. No obstante, en el sumario del caso no consta ni su detención ni su puesta en libertad.


    De forma aberrante, a las 19.15 del 12 de noviembre los funcionarios policiales solicitan, y les es concedida, la aplicación de la Ley Antiterrorista a Santiago Corella, a Ángel Manzano y a Concepción Marín López. Al día siguiente se aplica incomunicación, bajo la misma ley, a Soledad Montero.


    Según la versión policial, el testigo, Juan Sánchez Gómez, realizó un reconocimiento en rueda a las 22.00. Sin embargo, éste afirmó que no se hizo por la noche, sino a mediodía. Lo recuerda perfectamente porque tuvo que quedarse sin comer. Además, dijo que no hubo rueda: le mostraron sólo al Nani, a quien reconoce sin dificultad porque previamente había visto una foto suya.


    También hay un mar de dudas sobre el acto de información de derechos a Corella. La prueba pericial sobre la autenticidad de su firma llega a la conclusión de que la consignada en el atestado (así como la de su supuesta declaración) es falsa. Como instructor de las diligencias figura el inspector Javier Fernández, y su compañero Victoriano Gutiérrez como secretario.


    Las hermanas de Corella estaban en uno de los despachos de las dependencias policiales cuando, durante lo que se supone era el interrogatorio de trámite, oyeron desesperados gritos de dolor de su hermano, al tiempo que sonaba una radio que alguien subía cuando se agudizaba el tono de los alaridos. También escucharon con claridad que los policías repetían: "Canta, Nani, canta. ¿Dónde está el oro?". La mujer del detenido, Soledad Montero, dijo que también ella lo escuchó.


    El testigo Javier Folner vio a Corella en la Dirección de Seguridad del Estado, en la Puerta del Sol, en medio de dos policías de uniforme; lo llevaban en volandas, "ya que, aunque andaba, daba la sensación de no hacerlo por sus propios medios". El Nani tenía hematomas en la cara, los labios partidos y sangre en las cejas. No pudo ver el resto del cuerpo, cubierto con un mono azul de mecánico.


    A Manzano, el otro detenido, también le preguntan por el oro y las armas. Según su propia denuncia, le hacen objeto de la tortura conocida como "la mesa", le ponen un casco y se turnan para golpearle. Igual tratamiento recibe la mujer del Nani, Soledad Montero, a la que hacen objeto de otras vejaciones. Tras su paso por las dependencias policiales, Manzano tuvo que ser trasladado al Hospital Provincial, donde fue intervenido de urgencia. El instructor del interrogatorio de Manzano fue el inspector Javier Fernández, y actuó como secretario el también inspector Francisco Aguilar.


    Según el relato de los policías –que parte de la declaración de Santiago Corella de la que el sumario determina que la firma fue falsificada, lo cual pone en entredicho su validez–, los inspectores Javier Fernández, Victoriano Gutiérrez y Francisco Aguilar se dirigen con el detenido, convenientemente esposado, hacia la carretera de Canillejas a Vicálvaro para recuperar unas armas e identificar al supuesto "gitano" que se las vendió. Allí, de una forma totalmente inverosímil, se les escapa. Ya no volvió a dar señales de vida.


    La realidad debió de ser otra. Una vez detenidos, tanto Corella como Manzano fueron obligados a quitarse sus ropas y vestir un mono azul, con el que fueron interrogados. El Nani no se sobrepuso, a juzgar por la broma macabra que una mano anónima trazó en el libro de calabozos de la Guardia de la Jefatura Superior de Policía: puso "R.I.P." en el lugar correspondiente a Corella. La inscripción fue posteriormente borrada con "Tipp-ex".


    Desde que se produce la desaparición hasta que el tremendo hecho salta a la prensa pasan siete meses. El clima no es propicio a este tipo de denuncias, y llevarlas a la opinión pública entraña riesgo. El 14 de mayo de 1984 el periodista Gregorio Roldán saca a la luz en Diario 16, con gran coraje personal, lo que tan difícil era denunciar en una sociedad heredera del anterior régimen, donde las fuerzas policiales seguían siendo prácticamente las mismas de la dictadura. La mujer y las hermanas del desaparecido encuentran por fin quien les haga caso, después de mucho tiempo de sufrimiento. El asunto explota como una bomba. De moda la película Missing (Desaparecido), El Nani es el primer "missing" de la democracia.


    El joyero Federico Venero declaró que había oído decir en reuniones con policías que al Nani le habían dado "matarile" y que estaba enterrado en cal viva. Asimismo, afirmó que un inspector le dijo que Corella se "fue con todo el colorao (oro)" y que "está en el cielo, mirándole".


    El 25 de junio de 1990 el Tribunal Supremo confirma la sentencia que condena a más de 29 años de reclusión, por la "desaparición forzada" de Santiago Corella, a los policías Francisco Javier Fernández Álvarez, Victoriano Gutiérrez Lobo y Francisco Aguilar González. Además, se les confirman otras penas menores por torturas a Ángel Manzano y Soledad Montero.

    Los culpables fueron castigados, pero ¿dónde está El Nani, o lo que quede de él?


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    19 Dic 2007 

    El Nani su biogria rusumida

    Santiago Corella

    Santiago Corella, alias El Nani, Delincuente español cuya historia fue llevada al cine por las circunstancias de su desaparición. Nació en 1954 en la provincia de Guadalajara, España.

    Nacido en Auñón (Guadalajara) el 12 de enero de 1954, hijo de Santos y Consuelo, era un delincuente suficientemente conocido en la Brigada Regional de la Policía Judicial de Madrid. Con anterioridad a su desaparición había sido detenido en tres ocasiones; una de ellas (el 12 de noviembre de 1981), por su relación con un atraco a una joyería de León. El botín –unos 40 kilos de oro– fue escondido por alguno de los tres asaltantes: Ezequiel Martínez, Javier Sánchez y Santiago Corella.

    En este asunto representó un papel clave el joyero santanderino Federico Venero, que supuestamente suministraba a Corella información para la comisión de atracos, actuaba como perista (comprador) de los objetos robados y era a la vez confidente de la Policía.

    Al salir de la cárcel, en agosto de 1983, Santiago Corella se dirige a Bilbao para recuperar el oro del citado atraco. No consigue su objetivo, pero se procura una escopeta repetidora –que no llega a utilizar, ya que la destroza cuando intenta convertirla en una recortada– y una pistola del calibre 6.35, con la que se entrena en una finca que posee Venero en Santander.

    Aprovechando esta circunstancia, el joyero habla con Corella de la oportunidad de un atraco a la joyería Payber, situada en el número 3 de la madrileña calle de Tribulete. Con ese objetivo –hasta donde se sabe en el sumario instruido con relación a la desaparición de El Nani–, Corella se pone en contacto con un sudamericano, del que se ignora el nombre, y con Santiago Pitarch. Como a ninguno de los dos agrada la idea, El Nani decide no cometer el atraco.

    No obstante, el 31 de octubre dos hombres y una mujer, hasta hoy desconocidos, asaltan la mencionada joyería, matan de un tiro en el corazón al propietario, Pablo Perea Ballesteros, y se llevan joyas por valor de seis millones de pesetas. Los policías encargados del caso culpan al Nani y a su amigo Ángel Manzano; además, para refrendar sus acusaciones se traen desde Santander a Venero.

    Con los datos que proporciona éste, los inspectores enseñan cuatro fotografías al único testigo del atraco, el empleado de la joyería Juan Sánchez Gómez, a quien advirtieron con anterioridad de que entre ellas estaba la del autor. Juan Sánchez señaló la del Nani.

    El 12 de noviembre se procedía a la detención de Corella y de Manzano, así como de sus respectivas esposas, Soledad Montero y Concepción Martín.

    La primera discrepancia con el relato de los hechos que hace la Policía surge a propósito de la hora en que se produjeron las detenciones. Así, mientras aquélla sostuvo que tuvieron lugar a las 18.00 (Corella) y a las 18.15 (Manzano), tanto las hermanas como los vecinos del Nani dijeron que éste fue capturado entre las 13.00 y las 14.00. La diferencia serían cuatro horas de "interrogatorio". Por otra parte, los agentes declararon que Corella opuso resistencia, algo que niegan los vecinos de éste. Los agentes dijeron que también fue violenta la detención de Manzano, pero éste sostuvo lo contrario.

    Las hermanas del Nani (Inmaculada, Lourdes y Concepción) fueron detenidas en el transcurso de ese mismo día. Ingresaron en los calabozos a las 11.45, y la única diligencia que se les practicó fue una rueda de identificación. No obstante, en el sumario del caso no consta ni su detención ni su puesta en libertad.

    De forma aberrante, a las 19.15 del 12 de noviembre los funcionarios policiales solicitan, y les es concedida, la aplicación de la Ley Antiterrorista a Santiago Corella, a Ángel Manzano y a Concepción Marín López. Al día siguiente se aplica incomunicación, bajo la misma ley, a Soledad Montero.

    Según la versión policial, el testigo, Juan Sánchez Gómez, realizó un reconocimiento en rueda a las 22.00. Sin embargo, éste afirmó que no se hizo por la noche, sino a mediodía. Lo recuerda perfectamente porque tuvo que quedarse sin comer. Además, dijo que no hubo rueda: le mostraron sólo al Nani, a quien reconoce sin dificultad porque previamente había visto una foto suya.

    También hay un mar de dudas sobre el acto de información de derechos a Corella. La prueba pericial sobre la autenticidad de su firma llega a la conclusión de que la consignada en el atestado (así como la de su supuesta declaración) es falsa. Como instructor de las diligencias figura el inspector Javier Fernández, y su compañero Victoriano Gutiérrez como secretario.

    Las hermanas de Corella estaban en uno de los despachos de las dependencias policiales cuando, durante lo que se supone era el interrogatorio de trámite, oyeron desesperados gritos de dolor de su hermano, al tiempo que sonaba una radio que alguien subía cuando se agudizaba el tono de los alaridos. También escucharon con claridad que los policías repetían: "Canta, Nani, canta. ¿Dónde está el oro?". La mujer del detenido, Soledad Montero, dijo que también ella lo escuchó.

    El testigo Javier Folner vio a Corella en la Dirección de Seguridad del Estado, en la Puerta del Sol, en medio de dos policías de uniforme; lo llevaban en volandas, "ya que, aunque andaba, daba la sensación de no hacerlo por sus propios medios". El Nani tenía hematomas en la cara, los labios partidos y sangre en las cejas. No pudo ver el resto del cuerpo, cubierto con un mono azul de mecánico.

    A Manzano, el otro detenido, también le preguntan por el oro y las armas. Según su propia denuncia, le hacen objeto de la tortura conocida como "la mesa", le ponen un casco y se turnan para golpearle. Igual tratamiento recibe la mujer del Nani, Soledad Montero, a la que hacen objeto de otras vejaciones. Tras su paso por las dependencias policiales, Manzano tuvo que ser trasladado al Hospital Provincial, donde fue intervenido de urgencia. El instructor del interrogatorio de Manzano fue el inspector Javier Fernández, y actuó como secretario el también inspector Francisco Aguilar.

    Según el relato de los policías –que parte de la declaración de Santiago Corella de la que el sumario determina que la firma fue falsificada, lo cual pone en entredicho su validez–, los inspectores Javier Fernández, Victoriano Gutiérrez y Francisco Aguilar se dirigen con el detenido, convenientemente esposado, hacia la carretera de Canillejas a Vicálvaro para recuperar unas armas e identificar al supuesto "gitano" que se las vendió. Allí, de una forma totalmente inverosímil, se les escapa. Ya no volvió a dar señales de vida.

    La realidad debió de ser otra. Una vez detenidos, tanto Corella como Manzano fueron obligados a quitarse sus ropas y vestir un mono azul, con el que fueron interrogados. El Nani no se sobrepuso, a juzgar por la broma macabra que una mano anónima trazó en el libro de calabozos de la Guardia de la Jefatura Superior de Policía: puso "R.I.P." en el lugar correspondiente a Corella. La inscripción fue posteriormente borrada con "Tipp-ex".

    Desde que se produce la desaparición hasta que el tremendo hecho salta a la prensa pasan siete meses. El clima no es propicio a este tipo de denuncias, y llevarlas a la opinión pública entraña riesgo. El 14 de mayo de 1984 el periodista Gregorio Roldán saca a la luz en Diario 16, con gran coraje personal, lo que tan difícil era denunciar en una sociedad heredera del anterior régimen, donde las fuerzas policiales seguían siendo prácticamente las mismas de la dictadura. La mujer y las hermanas del desaparecido encuentran por fin quien les haga caso, después de mucho tiempo de sufrimiento. El asunto explota como una bomba. De moda la película Missing (Desaparecido), El Nani es el primer "missing" de la democracia.

    El joyero Federico Venero declaró que había oído decir en reuniones con policías que al Nani le habían dado "matarile" y que estaba enterrado en cal viva. Asimismo, afirmó que un inspector le dijo que Corella se "fue con todo el colorao (oro)" y que "está en el cielo, mirándole".

    El 25 de junio de 1990 el Tribunal Supremo confirma la sentencia que condena a más de 29 años de reclusión, por la "desaparición forzada" de Santiago Corella, a los policías Francisco Javier Fernández Álvarez, Victoriano Gutiérrez Lobo y Francisco Aguilar González. Además, se les confirman otras penas menores por torturas a Ángel Manzano y Soledad Montero.

    Los culpables fueron castigados, pero ¿dónde está El Nani, o lo que quede

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    19 Dic 2007 

    pelicula matar al Nani

    TITULO ORIGINAL Matar al Nani
    AÑO
    1988  
    DURACIÓN
    112 min.  
    PAÍS España
    DIRECTOR Roberto Bodegas
    GUIÓN Vicente Escribá
    MÚSICA Antón García Abril
    FOTOGRAFÍA Fernando Arribas
    REPARTO Frederic Deban, Damián Velasco, José Pedro Carrión, Eulalia Ramón, Chema de Miguel, Fermí Reixach, Albert Vidal, Antonio Dechent
    PRODUCTORA Blau Films
    GÉNERO Y CRÍTICA


    Drama / SINOPSIS: Santiago Corella, "El Nani" es ya un nombre mitificado por el público. Lleva el sello inconfundible de los marginados, de los perdedores, de los que juegan con cartas marcadas por sus enemigos. Él cree que domina su vida. Pero la vida de Nani está ya previamente decidida por otros. Al final del gobierno de la Unión de centro Democrático, algunos policías, al mando del comisario Manuel Soto, con la colaboración del joyero Molero, montan un grupo de atracadores que roban joyerías con total impunidad para ellos. Tras el triunfo en las elecciones de 1982 del Partido Socialista, el nuevo Ministro del Interior dice que no pueden seguir cometiéndose robos a joyerías sin encontrar a los ladrones ni recuperar el botín. Mientras los demás desaparecen, Santiago Corella, el Nani y su compañero Teo, cargan con las responsabilidades y mueren durante un interrogatorio en la Dirección General de Seguridad, hecho nunca admitido por las autoridades. La mujer de El Nani, Lola y su hijo pequeño, nunca recibieron una explicación por la desaparición. La historia de El Nani, un delincuente juvenil de los años de la transición, cuya desaparición en una comisaria tras un interrogatorio aún no ha sido aclarada, es llevada a la pantalla por Roberto Bodegas, poniendo el acento en la denuncia de la brutalidad policial y especulando con el desenlace de la historia. Una historia que mezcla denuncia política y crónica social de una época. (FILMAFFINITY)
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    19 Dic 2007 

    Nani encarcelado

    Aristócrata y vividor - Relacionado con el hampa policial y callejero - Prófugo de la justicia desde 1987, se le ha implicado en la desaparición de «El Nani» - El FBI lo capturó en Miami el 14 de diciembre
    MESSIA FIGUEROA
    El enterrador de «El Nani» Ha sido detenido diez veces y encarcelado en tres ocasiones: por estafa, secuestro y robo

    FATIMA URIBARRI

    ASTUTO: requisito fundamental para ser un buen estafador. Refinado y de buena familia: imprescindible para proporcionarse buenas tapaderas y moverse con desenvoltura en determinados ambientes. Ambicioso: necesario para embarcarse en peligrosas aventuras. Sin escrúpulos: sobran cuando se trabaja el arte del engaño. Jaime Santiago Messía Figueroa, aristócrata de 49 años, uno de los hombres más buscados por la Justicia española, reúne las características del buen estafador, del delincuente de altos vuelos. Su labor era cerebral: preparar, contactar, intermediar, el trabajo sucio lo hacían otros. Un delincuente de ropa cara que acaba de ser atrapado en el último de sus refugios dorados. El FBI lo apresó el 14 de diciembre en su céntrico apartamento de Miami (Florida, Estados Unidos).

    Recluido en el Metropolitan Correctional Center, penal de máxima seguridad donde también vive el ex presidente de Panamá Manuel Antonio Noriega, condenado por narcotráfico, repite a los nueve colombianos con los que comparte celda que le han traicionado: «El Gobierno socialista me ha utilizado como cabeza de turco para tapar la corrupción de España. Todo es política».

    Está más delgado que nunca. Tiene mal aspecto. De volver a España no quiere oír una palabra. En Miami, donde al menos llevaba viviendo cinco años, la vida no le iba mal. Presidía su propia compañía aérea, la Aerolatin INC, especializada en vuelos a Venezuela. Residía en un lujoso complejo residencial, el Four Ambassador, donde también posee un apartamento Rafael Vera, ex secretario de Estado para la Seguridad. Y dos de sus hijos están inscritos en el consulado español.

    Vivía tranquilo. A plena luz del día. Acompañado de su mujer, María Eugenia Martínez de Capriles, miembro de una familia adinerada de Venezuela. Sin los nervios y sobresaltos de los prófugos. Hasta que El Figaro Magazine le descubrió. Se acabó su impunidad. Lo reclaman cuatro juzgados españoles. Tiene causas pendientes por su presunta participación en el secuestro de un joyero madrileño, en estafas, robos. Y también se le vincula con la mafia policial y la desaparición de Santiago Corella, «El Nani».

    Una vida, la de Messía Figueroa, rodeada de intrigas. Los camareros del exclusivo Hotel Ritz de Madrid nunca se acostumbraron a tan extraño grupo. Uno de los suyos, un aristócrata, refinado y elegante, acudía a tomar manzanilla, la mejor de Madrid, decían los asiduos del Ritz, con una compañía tan chocante: jóvenes desmelenados, con pantalones estrechos y ademanes barriobajeros.

    El hombre espigado era Jaime Santiago Messía Figueroa, vizconde de los Palacios de Valduerma, bisnieto del Conde de Romanones, y su extraña compañía la formaban delincuentes de poca monta. Se trataba de reuniones de negocios, en las que el aristócrata convencía a los delincuentes para robar bancos y joyerías a la hora que Messía Figueroa les indicaba.

    Muy fácil, insistía el vizconde. La policía no daría problemas. Eran amigos suyos. En algunos casos, les advertía, les cogerían, pero les soltarían enseguida. Había que entregar una parte del botín. El resto se escondía, y luego, una vez en la calle, se repartía. Entre todos: una parte para los policías cómplices, otra para los ladrones, y, naturalmente, otra para él, pieza clave de las operaciones.

    Un negocio próspero que funcionó bien durante los setenta. La mafia policial no sólo obtenía pingües beneficios, también llovían las felicitaciones y las medallas por su excelente labor: recuperaban una parte del botín y capturaban a los ladrones. Pero tan mágica fórmula de trabajo se complicó. La ambición de los policías crecía sin freno. Engañaron a los ladrones. Los encarcelaban. O les rebañaban una parte de sus recompensas. Los delincuentes amenazaron con tirar de la manta.

    El escándalo estalló cuando a un grupo de agentes se les fue la mano con uno de sus antiguos socios, Santiago Corella, «El Nani». Lo sacaron de su casa el 13 de noviembre de 1983, lo llevaron a la Dirección General de Seguridad, y nunca se supo más de él. Su familia y su amigo Angel Manzano, también capturado esa noche, acudieron a la revista Interviú y levantaron la tapa de las cloacas policiales. Barrionuevo era entonces ministro de Interior.

    Cuando se celebró el juicio por el «caso "el Nani"», en junio de 1988, Messía Figueroa ya se había fugado de la Justicia española. Ha sido detenido diez veces, y encarcelado en tres ocasiones: por estafa, secuestro y robo. El juez Luis Lerga ordenó su ingreso en prisión por su posible implicación con el sonado robo a la sucursal del Banco Español de Crédito de la plaza de la Estafeta, en Madrid.

    Parecía acorralado: protagonizó una larga huelga de hambre. Pero más tarde, aprovechando un permiso, se escapó de España, algo que también hizo su compañero de cárcel Javier Anastasio, presunto implicado en el asesinato de los marqueses de Urquijo. Era el 6 de diciembre de 1987 y ya comenzaban a aparecer las sospechas sobre su vinculación en la desaparición de «El Nani».

    Unas sospechas que se incrementaron con el tiempo. En el juicio del «caso "El Nani"», el último testigo que subió al estrado, Luis Miguel Rodríguez Pueyo, compañero de estafas de Messía Figueroa, declaró que éste le había confesado que se había deshecho del cadáver de «El Nani» tirándolo al pantano de Guadalén (Jaén).

    Antes, el propio Messía Figueroa dijo a la revista Interviú, desde su primer escondite brasileño: «Sólo hay una persona en el mundo que sepa dónde está, y soy yo». La tercera pista que le relaciona con el caso también la aportó Messía Figueroa. Escribió una carta a su abogado, Julio Ferrer Sama, en la que afirmaba haber mantenido una estrecha colaboración con los servicios de información del Ministerio del Interior y del Cesid: «He conocido actuaciones vergonzantes de personas que ocupan altos cargos en la Administración, lo cual pienso que puede constituir una causa de mi persecución».

    El caso se ha reabierto. Tres policías fueron condenados a 29 años de prisión por la desaparición de Santiago Corella. Pero puede haber más implicados. Messía Figueroa lo ha dado a entender en dos ocasiones: en su entrevista a la revista Interviú y en su confesión a su amigo de tropelías, Rodríguez Pueyo. «Hay que averiguar si ha habido más responsabilidades. Llama la atención que estuviera en Miami a sus anchas viviendo en el mismo edificio en el que tiene un apartamento Rafael Vera», afirma Jaime Sanz de Bremond, abogado de la acusación particular.

    Al vizconde siempre le gustó jactarse de sus altísimas relaciones. Los delincuentes le llamaban «El Marquesito». Consiguió impresionarles con su Mercedes, su Rolex de oro, su finca cordobesa, sus estudios en colegios de Suiza, su licencia de piloto, sus estancias en Biarritz y Ginebra cuando vivía con su padre, el duque de Tamames, separado de su madre María Isabel Figueroa y Pérez de Guzmán. Le gustaba pasearse por el distinguido Real Club Puerta de Hierro del brazo de su mujer. Sus hijos estudiaban en el colegio Retamar, del Opus Dei.

    Educado, agradable, siempre de aspecto impecable, supo fabricarse una imagen de caballero, difícil de asociar con sus relaciones con el mundo del hampa policial, donde era conocido como «El Lagarto». La imagen del perfecto estafador.

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    19 Dic 2007 

    Fantasma del Nani

    Los hechos se produjeron días después de la «desaparición» de Corella
    El fantasma de «El Nani»
    Empieza el juicio contra dos policías acusados de matar a otro agente

    EL MUNDO

    MADRID.- El fantasma de Santiago Corella Ruiz, «El Nani», recorrió ayer la sala de vistas de la Sección Primera de la Audiencia Provincial, donde se inició el juicio contra dos inspectores de Policía acusados de torturar a José Manuel Castán Belmonte, un policía nacional que falleció tres meses después.

    En el banquillo se sientan Amador Miralpeix del Pino y José Manuel Ortiz Prieto, para quienes el fiscal pide cinco años de prisión. La acusación particular y la acción popular, que ejerce la Asociación contra la Tortura, elevan la petición a 24 años.

    Los hechos que se juzgan ocurrieron el 1 de diciembre de 1983 en las dependencias de la Brigada Regional de Policía Judicial. Dos semanas antes habían pasado por esas mismas dependencias por presunto robo a una joyería «El Nani» y Angel Manzano. El primero de ellos «desapareció» y el segundo tuvo que ser ingresado en el Hospital Provincial con politraumatismo múltiple a causa de los golpes recibidos.

    La relación del «caso Castán» con la llamada «mafia policial» la estableció ayer el abogado Jaime Sanz de Bremond, que ejerce la acusación particular en nombre de la viuda del policía fallecido.

    «Quizá Castán algo sabía y algo comentó que nunca debió comentar», dijo Sanz de Bremond antes de que comenzara el juicio. Ya en la sala, interpeló directamente al inspector Amador Miralpeix si él y su compañero detuvieron a Castán «porque temían que pudiera saber algo de lo ocurrido con El Nani». Esta pregunta quedó sin respuesta, aunque el procesado sí dijo que es amigo del comisario Fernández Alvarez, que fue condenado en su día por aquellos hechos.

    Emilio Ballesteros, que era a la sazón comisario jefe de la Brigada Regional y que compareció ayer como testigo, no respondió tampoco a las preguntas que se le formularon relacionando ambos casos.

    José Manuel Castán Belmonte fue detenido por los dos procesados la noche del 1 de diciembre de 1983 en la discoteca madrileña Olimpo.

    Miralpeix declaró que Castán, que conoció en el local a través de un amigo común, les dirigió a él y a su compañero Ortiz palabras «desagradables y ofensivas», acompañadas de «señales despreciativas». Sin embargo, no aclaró a que obedecía esta actitud de Castán, que calificó de desacato a la autoridad.

    El procesado señaló que se produjo un forcejeo y que, pese a la fuerte complexión del policía, lograron reducirle con las manos. «Nos quedamos cortos en el empleo de la fuerza», agregó Miralpeix, explicando que podían haber utilizado sus armas o las esposas para golpearle.

    Una vez en las dependencias de la Brigada Regional, Castán fue esposado a un radiador y pasaron casi tres horas hasta que fue reconocido por un médico. Miralpeix negó que durante ese lapso de tiempo fuera torturado.

    En su declaración, el ex comisario Ballesteros afirmó que no oyó gritos en las dependencias de la Brigada y que cuando vio a Castán por un pasillo saliendo del lavabo no apreció que sufriera lesión alguna en el cuerpo.


    Ropa ensangrentada

    Sanz de Bremond, abogado de la viuda del policía Castán, dio ayer un golpe de efecto nada más comenzar la vista oral. Puso sobre la mesa una bolsa que contenía la ropa ensangrentada que supuestamente vestía el fallecido cuando fue torturado en las dependencias policiales. La ropa no llegó a verse en la sala, ya que el tribunal, atendiendo la petición de la defensa de los procesados, denegó la admisión de esta prueba por no haberse pedido en el momento procesal oportuno. Las dos hijas de Castán dijeron a este periódico que esas prendas (cazadora, camisa, pantalón y ropa interior) habían estado guardadas en un armario desde que ocurrieron los hechos, hace once años. Por otro lado, dos cámaras de televisión tuvieron que desalojar la sala al negarse el abogado de los procesados a que se difundieran imágenes de sus defendidos. Esta negativa, a la que accedió el tribunal, motivó que se retrasara casi dos horas el comienzo del juicio.

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    19 Dic 2007 

    Cumpleaños del Nani






    La esposa de 'El Nani' celebró su cumpleaños en comisaria


    El abogado dice que el trato en comisaría fue correcto



    AMELIA CASTILLA - Madrid - 30/01/1987



















    Soledad Montero, esposa de Santiago Corella, conocido como EI Nani, pasará hoy a disposición judicial como supuesta autora de un delito de encubrimiento en un atraco, según informó la policía. Soledad fue detenida el pasado miércoles cuando se encontraba en un bar en compañía de un hombre al que se acusa de haber participado en el asalto a una tienda. La esposa de El Nani, que cumplía 32 años la tarde en que fue arrestada, se ha negado a prestar declaración ante la policía.






    José Antonio Sanz Grassa, abogado de la acusación particular en el caso de El Nani y también de la detenida, explicó ayer que Soledad se encontraba bien y que el trato en las dependencias policiales fue correctísimo.Al parecer, Soledad se encontraba en el bar López, situado en el número 39 de la calle de García Verdaguer, en el barrio de San Pascual, donde había quedado con un amigo con el que mantiene relaciones sentimentales y con el que pensaba celebrar su 32 cumpleaños. Mientras esperaba a su novio aparecieron en el bar dos amigos del barrio: Antonio Rodríguez Carmona, al que se conoce como el Tatu, y un tal José.


    Uno de estos hombres entregó a Soledad una pistola de fogueo y ésta la guardó. La policía, que perseguía a dos hombres que acababan de cometer un atraco a punta de pistola en una tienda de la calle de Clara del Rey, entró instantes después en el establecimiento y detuvo a El Tatu y a la esposa de El Nani. El otro supuesto atracador, que estabajugando una partida en una máquina electrónica, abandonó el local cuando se apercibió de la presencia de los agentes.


    Los detenidos fueron trasladados a la comisaría de la calle de Cartagena. El Tatu fue reconocido por el propietario de la camisería Embasy como uno de los dos hombres que asaltó su establecimiento la tarde del pasado miércoles. En el curso del atraco resultó con un brazo fracturado un hombre que trató de detener a los asaltantes poco antes de que éstos se apoderaran a punta de pistola de un vehículo en el que huyeron.


    La esposa de El Nani fue registrada en comisaría por un agente femenino. Le fueron intervenidas 25.000 pesetas y una pistola de fogueo entre su ropa interior.


    Soledad, que actualmente está sometida a un tratamiento de desintoxicación, fue detenida el 12 de noviembre de 1983 junto a su esposo y tres hermanas de éste como supuestos autores del atraco a una joyería. Horas después de su llegada a las dependencias de la Jefatura Superior de Policía, Santiago Corella fue conducido por el comisario jefe de los grupos antiatracos, Franciso Javier Fernández Álvarez, y los inspectores Victorino Gutiérrez Lobo y Francisco Aguilar González a un descampado de Vicálvaro para localizar unas armas, y desde entonces nadie ha vuelto a verlo.


    A su esposa se le aplicó la ley antiterrorista y fue internada dos meses en la prisión de Yeserías, acusada de un delito que no había cometido. Los tres policías citados se encuentran en la prisión provincial de Logroño, procesados por el caso El Nani.
    Soledad, una mujer menuda y tímida, no había vuelto a ser detenida desde entonces.







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    19 Dic 2007 

    Declara la mujer del Nani

    La mujer de 'El Nani' declara ante la policía por un atraco



    Soledad Montero, de 33 años, esposa de Santiago Corella, conocielo como el Nani, prestó declaración a primeras horas de la pasada noche en la madrileña comisaria de Chamartín. Según informó la pasada noche el programa Hora 25, de la cadena SER, la esposa de el Nani podría estar vinculada con un atraco que se produjo ayer.Los hechos, según fuentes policiales, ocurrieron hacia las seis de la tarde en una tienda de ropa de la calle de Clara del Rey. Dos individuos, armados con pistolas, se apoderaron del dinero que había en el locai,unas 50.000 pesetas, y, posteriormerite se dieron a la fuga.






    Dos horas más tarde, la policía detuvo a un hombre, que respondía a la descripción de uno de los atracadores. El detenido se encontraba en un bar en compañía de Soledad Montero. La esposa de el Nani fue trasladada también a la comisaría. Al parecer, según la misma fuente, entre su ropa interior se le intervino una pistola de fogueo y 285.000 pesetas en metálico.





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    19 Dic 2007 

    Videos del Nani

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    27 Nov 2009 

    El NANI

    http://galeon.hispavista.com/enriqueescudero/img/Nani.jpghttp://www.plus.es/recorteMTM.php?tipo=V&xref=20071029pluutmcin_7&id=XCO80&type=Ies
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